Anaís Verenguer

Unión Europea

Creencias limitantes y realidad

Creencias limitantes y realidad

Como terapeuta en biodescodificación que trabaja con el inconsciente del ser humano, observo diariamente cómo el dolor y el sufrimiento dejan huellas profundas en nuestro interior. Estas huellas son bloqueos emocionales que se manifiestan en tu vida, ya sea a través de enfermedades, trastornos de comportamiento o patrones repetitivos que nos generan malestar.
No hay duda de que la información almacenada en nuestro inconsciente influye directamente en tu realidad. Tus creencias se manifiestan en todos los ámbitos de tu nuestra vida, y al no cuestionarlas, las das por ciertas, lo que te lleva a vivir situaciones que las refuerzan: “¿Ves? Ya te decía yo que…”.

El impacto de las creencias en tu vida

Comportamientos que no te gustan, baja autoestima, no sentirse valorada o respetada, problemas de salud, problemas de pareja, dependencia emocional, problemas económico, fracaso profesional, y todo aquello que no nos te en tu vida, no tienen nada que ver con el exterior. Lo que determina lo que vives y cómo lo vives es tu programación interna e inconsciente.
Te pongo un ejemplo. La creencia “las cosas sólo se consiguen con esfuerzo”, muy extendida, es altamente limitante y genera agotamiento. ¿Por qué? Porque con esta creencia, cada vez que quieras conseguir algo, tendrás que “esforzarte” y el esfuerzo desgasta muchísimo.

La trampa del esfuerzo

Aunque cada persona entiende el esfuerzo de manera diferente, su origen etimológico está en el latín:
          – El prefijo ex-, que significa «hacia fuera».
          – El adjetivo fortis, sinónimo de «fuerte».
          – El sufijo -o, que indica «acción y efecto».
El esfuerzo hace referencia a un uso intenso de fuerza, ya sea física o mental, para conseguir un objetivo. Es decir, implica un uso extra de energía. Así, tu cuerpo y/o yu mente estarán en tensión para alcanzar el objetivo.  Este exceso de tensión mantenido en el tiempo te perjudica tanto física como emocionalmente.
El problema no es esforzarse de manera puntual, sino la creencia de que siempre debes esforzarte para alcanzar tus objetivos. Esto supone una tensión constante y sus consecuentes efectos negativos. La trampa de esta creencia, y de cualquier otra, está en que la das como una verdad porque la verificas en tu vida y en tu realidad: te esfuerzas, consigues tu objetivo y confirmas tu creencia: “Ves, las cosas sólo se consiguen con esfuerzo”.

Rompiendo el ciclo

Esta creencia está tan instalada en la mayoría de las personas y en el inconsciente colectivo, que cuando consiguen algo sin esfuerzo no le dan valor. No se dan cuenta de que deberían lograr sus objetivos desde el disfrute y la confianza en ellas mismas.

Estamos aquí para experimentar la vida desde el bienestar emocional, no para sufrir.

Igual de limitante que esta, existen muchas otras creencias de las que no somos conscientes, que crean nuestra realidad y las damos por ciertas porque las verificamos en nuestro día a día. Por ejemplo, “La vida es dura/cruel” “El dinero es sucio” “Los ricos son unos ladrones” ¿te suenan?

Por el bien de tu salud mental y física, es importante que empieces a observar tus creencias y tomar acción para cambiarlas. Hacer un cambio profundo a nivel inconsciente de este tipo de creencias te va a permitir vivir mucho mejor y, sobre todo, disfrutar de la vida.

Y tú, ¿qué creencias limitantes tienes que nunca has puesto en duda? ¿Cómo sería tu vida sin estas creencias?

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