Anaís Verenguer

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Los órdenes del amor

Los Órdenes del Amor de Bert Hellinger

Los órdenes del amor de Bert Hellinger Los ordenes del amor de Hellinger: pertenencia, orden y jerarquía Cuando hablamos de constelaciones familiares, hay una idea fundamental que hay que comprender: dentro de un sistema familiar existen determinados órdenes que, según establece Bert Hellinger, favorecen que las relaciones puedan desarrollarse de una manera más equilibrada. Hellinger denominó a estos principios los Órdenes del Amor. No hablamos de normas que alguien tenga que cumplir conscientemente, sino de una serie de dinámicas que, desde este enfoque, operan de manera inconsciente dentro de los sistemas familiares. Cuando estos órdenes se alteran, pueden aparecer conflictos, dificultades en las relaciones, sentimientos que parecen no corresponder con nuestra propia historia o patrones que se repiten de generación en generación. Los tres principios fundamentales son: Vamos a ver qué significa cada uno. 1. El derecho a la pertenencia El primer orden establece que cada miembro de un sistema familiar tiene derecho a pertenecer a él. Esto incluye no solamente a las personas que conocemos y forman parte de nuestra historia familiar, sino también a aquellas cuya existencia quizá nunca nos contaron. Puede tratarse de personas fallecidas prematuramente, bebés que murieron, familiares excluidos, personas que fueron rechazadas, parejas de matrimonios anteriores, progenitores desconocidos o miembros de la familia de los que se decidió no hablar. Desde la perspectiva sistémica de Hellinger, cuando alguien es excluido del sistema, esa exclusión no significa necesariamente que desaparezca su influencia. La información relacionada con esa persona permanece en la historia familiar y, según este enfoque, alguien de una generación posterior podría cargar inconscientemente con esa información y manifestarla en su vida. Por ejemplo, puede ocurrir que en una familia haya existido una persona de la que nunca se habla porque fue considerada una vergüenza, una pareja que fue injustamente olvidada o un hijo que murió y cuya muerte se ocultó por el sufrimiento que provocaba. La cuestión no sería juzgar a quienes tomaron esas decisiones, sino reconocer que esa persona formó parte del sistema y darle un lugar en la historia familiar. Pertenecer no significa aprobar lo que alguien hizo. Significa reconocer: “Formaste parte de esta familia. Tu historia existió. Tienes un lugar en la familia.” Para Hellinger, devolver la pertenencia a quien fue excluido puede permitir que las generaciones posteriores dejen de cargar inconscientemente con aquello que no les corresponde. 2. El orden de llegada El segundo orden está relacionado con la jerarquía o precedencia. En los sistemas familiares, cada persona ocupa un lugar determinado por el momento en el que llegó. Los que llegaron antes tienen precedencia sobre quienes llegaron después. Por ejemplo, los padres llegan antes que los hijos. El primer hijo llega antes que el segundo. Y el segundo antes que el tercero. Puede parecer algo evidente, pero en el plano emocional este orden puede alterarse de muchas maneras. Un hijo puede asumir responsabilidades que corresponden a sus padres. Puede intentar cuidar emocionalmente a uno de ellos, convertirse en su apoyo o sentir que tiene que salvarlo. También puede suceder que un hijo se coloque emocionalmente por encima de sus padres, los juzgue constantemente o sienta que debe hacerse cargo de su vida. El desequilibrio aparece cuando un hijo ocupa un lugar que no le corresponde dentro del sistema. Una frase que resume esta idea podría ser: “Tú eres mi madre y yo soy tu hija. Tú llegaste antes que yo. Hoy ocupo el lugar que me corresponde en la familia.” Esto no significa aceptar cualquier comportamiento ni renunciar a nuestros límites. Significa reconocer el orden de llegada y dejar de intentar ocupar un lugar que no nos corresponde. El objetivo no es vivir mirando hacia atrás. Es poder reconocer lo que existió para poder ocupar plenamente nuestro propio lugar en el presente. 3. El equilibrio entre dar y recibir El tercer orden está relacionado con el equilibrio entre dar y recibir. En las relaciones entre adultos, especialmente en las relaciones de pareja, existe una necesidad de reciprocidad. Cuando una persona da constantemente y la otra únicamente recibe, puede aparecer un desequilibrio que, con el tiempo, afecta al vínculo. Esto no significa que todas las relaciones tengan que funcionar como una contabilidad exacta de “yo hice esto y tú tienes que devolverme aquello”. Se trata de algo más profundo: sentir que existe un intercambio suficientemente equilibrado. Cuando recibimos algo que valoramos de otra persona, surge de manera natural el deseo de devolver algo. Por eso, en una relación de pareja sana no se trata únicamente de cuánto das tú o cuánto da la otra persona, sino de que exista una circulación entre ambas. Sin embargo, este principio funciona de una manera diferente en la relación entre padres e hijos. Los padres dan la vida y, en este sentido, los hijos reciben algo que no pueden devolver de la misma manera. Un hijo nunca puede devolver a sus padres la vida que recibió. Por eso, desde la mirada de Hellinger, el movimiento natural sería recibir de los padres y llevar la vida hacia adelante. Es decir, tomar lo recibido y transmitirlo a las generaciones siguientes. No se trata de devolverles a los padres lo que nos dieron, sino de utilizar aquello que recibimos para continuar nuestro propio camino. ¿Qué ocurre cuando estos órdenes se alteran? En las constelaciones familiares, cuando alguno de estos órdenes se encuentra alterado pueden aparecer dinámicas inconscientes dentro del sistema. Por ejemplo: En ocasiones, la persona sabe perfectamente lo que está viviendo, pero no entiende por qué continúa repitiéndolo. Y es precisamente ahí donde el trabajo transgeneracional se vuelve necesario. Los Órdenes del Amor no buscan culpables Hay algo especialmente importante cuando hablamos de estas dinámicas: no se trata de buscar culpables dentro de la familia. Nuestros padres, abuelos y antepasados también fueron personas condicionadas por su propia historia, sus circunstancias, sus creencias y sus recursos. Comprender una dinámica familiar no significa justificarla. Significa poder observarla desde un lugar diferente. Cuando dejamos de mirar únicamente desde el juicio, podemos empezar a preguntarnos: Estas preguntas pueden abrir una puerta hacia una comprensión más profunda

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Cómo conocí a Carlos González

Cómo conocí a Carlos González (sin conocerlo)

Cómo conocí a Carlos González (sin conocerlo) Dentro de unos meses, de la mano de Eventop tendremos en Pontevedra al conocido pediatra Carlos González en una conferencia que, sin duda, despertará mucho interés entre madres, padres y profesionales que acompañan a familias. Cuando me propusieron colaborar en la difusión del evento, me pregunté qué podía contar sobre él. Y entonces recordé cómo su libro “Bésame mucho” llegó a mi vida hace casi dos décadas. Cuando nació mi hija y comenzaron las dudas Mi hija acababa de nacer. Como muchos bebés, dormía poco, se despertaba con frecuencia y demandaba nuestra presencia constantemente. Como les ocurre a tantos padres y madres, el cansancio empezaba a hacer mella y yo buscaba respuestas. Fue entonces cuando unos conocidos me hablaron del libro “Duérmete niño”, de Eduard Estivill. Ellos lo habían aplicado y estaban convencidos de que gracias a ese método sus hijos habían aprendido a dormir solos. Recuerdo que empecé a investigar. Quería saber en qué consistía exactamente este método. Y cuanto más leía, más rechazo me producía la idea de dejar llorar a un bebé solo en una habitación para que aprendiera a dormirse. Sabía muy poco sobre apego, regulación emocional o desarrollo infantil. Mucho menos sobre cómo las experiencias de la infancia influyen en la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. Ni siquiera imaginaba que años después me dedicaría profesionalmente a acompañar procesos emocionales. Simplemente había algo dentro de mí que me decía que aquello no estaba bien. Mi intuición me repetía una y otra vez que si un bebé llora, es por algo. Que no dispone de otro lenguaje para expresar sus necesidades. Que su supervivencia depende completamente de quienes le cuidan. El descubrimiento de Bésame mucho Y entonces encontré el libro “Bésame mucho” de Carlos González. Recuerdo perfectamente la sensación de alivio. No porque el libro prometiera noches de sueño ininterrumpido —ojalá hubiera sido así—, sino porque puso palabras a algo que yo ya sentía profundamente. Carlos González me ayudó a comprender que atender a mi hija cuando me necesitaba no era malcriarla. Que responder a su llanto no era un error. Que el vínculo, la cercanía y la presencia también son necesidades básicas. “Bésame mucho” me permitió recuperar algo muy valioso: la confianza en mi propia intuición como madre. Lo que aprendí años después sobre el apego y las emociones Con los años mi mirada se amplió. Mi trabajo como terapeuta me ha permitido comprender mucho mejor hasta qué punto las experiencias tempranas dejan huella en nosotros. Hoy sé que los bebés son extraordinariamente sensibles al entorno emocional que les rodea. Sé que la seguridad, la conexión y la disponibilidad de los cuidadores contribuyen a construir una base de confianza desde la que crecer y explorar el mundo. Cuando lloran, no están manipulando ni intentando controlar a nadie; están comunicando una necesidad. También sé que cuando un bebé comprueba una y otra vez que alguien acude cuando necesita ayuda, empieza a desarrollar una confianza profunda en la vida y en las personas que le rodean: Esa confianza básica es uno de los cimientos sobre los que se desarrolla nuestra relación con el mundo y con nosotros mismos. Del mismo modo, cuando las necesidades emocionales de un niño no encuentran respuesta de forma repetida, pueden aparecer sentimientos de inseguridad, soledad o desconexión que, en mayor o menor medida, también dejan huella en su forma de relacionarse con los demás y consigo mismo. También sé que muchas madres y padres toman determinadas decisiones desde el agotamiento, la desesperación o porque creen estar haciendo lo correcto. No escribo estas líneas para juzgar a nadie. La crianza está llena de momentos difíciles y todos hacemos lo mejor que podemos con los recursos que tenemos. El mayor regalo que me hizo Carlos González Mirando atrás, me doy cuenta de que Carlos González no solo me ofreció una visión de la maternidad coherente con mis valores. También me ayudó a cuestionar recomendaciones externas que no resonaban conmigo y a recuperar la confianza en mi propia intuición. Con el tiempo he comprendido que el mayor regalo que me hizo aquel libro no fue enseñarme cómo criar a mi hija; fue recordarme que podía confiar en mí. Escuchar las recomendaciones externas puede ser útil. Informarse es importante. Aprender de quienes tienen más experiencia también. Pero nada de eso debería alejarnos de nuestra capacidad para sentir qué es coherente con nosotros mismos. Aquel libro me recordó que podía escuchar otras voces sin dejar de escuchar la mía. Conferencia de Carlos González en Pontevedra Por eso me hace especial ilusión que Carlos González venga a compartir su experiencia y sus conocimientos. Más allá de estar de acuerdo o no con todas sus ideas, su trabajo ha ayudado a miles de familias a reflexionar sobre la crianza, el apego y las necesidades emocionales de los niños. Y porque, en mi caso, llegó en un momento en el que necesitaba escuchar algo muy sencillo y muy valioso: que mi intuición también tenía algo importante que decir en mi faceta de madre. Si te interesa asistir a la conferencia, además dispongo de un código de descuento de 5 € para la compra de la entrada: ANAIS Quizá salgas con nuevas ideas. Quizá encuentres respuestas. O quizá, como me ocurrió a mí, simplemente recuperes la confianza en algo que, en el fondo, ya sabías. Si quieres estar al día de toda la info que voy subiendo a la la web, te invito a que te suscribas a mi newsletter y/o a mis canales de difusión para no perderte nada.

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Aceptación o Resignación: una gran diferencia

Aceptación o Resignación: Una gran diferencia

Aceptación o Resignación: una gran diferencia Muchas personas creen que han aceptado una situación cuando en realidad se han resignado a ella. Y aunque desde fuera puede parecer lo mismo, internamente son experiencias completamente diferentes. De hecho, una de las mayores dificultades que encuentro en consulta es precisamente esta: personas que afirman haber aceptado lo que les ocurre, pero que siguen sintiendo rabia, frustración, impotencia o una profunda sensación de injusticia. Si te ocurre esto, probablemente no estás ante una verdadera aceptación, sino ante una resignación. Y la diferencia es importante porque las consecuencias internas son totalmente distintas. ¿Qué es la resignación? La resignación es una falsa aceptación. A veces disfrazada de indiferencia. Aparentemente dejas de luchar contra una situación porque sientes que no tienes otra opción. Dejas de discutir, dejas de insistir y parece que te rindes ante lo que está ocurriendo. Desde fuera puede parecer calma. Pero por dentro la historia es muy diferente. La resignación suele venir acompañada de pensamientos como: La lucha externa desaparece, pero la lucha interna continúa. Sigues sin querer que las cosas sean como son. Sigues peleándonos con la realidad. Quieres que las cosas fueran diferentes. Por eso la resignación genera tensión. Aunque aparentemente hayas soltado, sigues resistiéndote internamente a lo que está ocurriendo. Y esa resistencia consume una enorme cantidad de energía. ¿Qué es la verdadera aceptación? La aceptación es algo muy distinto. Aceptar no significa estar de acuerdo. Aceptar tampoco significa rendirse. Y mucho menos significa que te guste lo que está ocurriendo. Aceptar significa reconocer la realidad tal y como es en este momento. Nada más. Significa dejar de luchar contra el hecho de que algo está sucediendo. Por ejemplo: La aceptación no dice: “Esto está bien.” La aceptación dice: “Esto es lo que está ocurriendo ahora mismo.” Y cuando dejas de negar lo que está ocurriendo, algo empieza a desbloquearse en tu interior. La energía que estabas utilizando para resistirte queda disponible para nuevas posibilidades. La habitación oscura Imagina que entras en una habitación completamente oscura. No ves nada. Quieres, necesitas urgentemente una salida, pero no consigues verla. No encuentras ventanas ni puertas por ninguna parte. Empiezas a moverte nerviosamente, golpeas las paredes, buscas desesperadamente una puerta y cada vez te frustras más. Cuanto más te desesperas, menos claridad tienes. Cuanto más luchas, más perdido te sientes. Hasta que llega un momento en el que reconoces algo muy simple: “No sé cómo salir de aquí.” No sé cómo salir de aquí. Estoy encerrada en esta habitación y, por más que busco, no encuentro una salida. Y en lugar de seguir golpeando las paredes, te detienes. No porque hayas renunciado a salir. No porque te guste estar encerrado. Simplemente aceptas la realidad de ese momento. No encuentras la salida, por más que la buscas. Estás encerrada en esa habitación, no hay otra. Y curiosamente, es entonces cuando empiezas a percibir cosas que antes no veías. Tal vez una corriente de aire. Quizá una pequeña rendija de luz. Puede que una puerta que siempre estuvo ahí. La puerta no apareció de la nada, siempre estuvo ahí, pero tu resistencia te impedía verla. Lo que apareció fue tu capacidad para verla. Eso mismo ocurre muchas veces en nuestra vida. Aceptación o Resignación: Una gran diferencia Una de las cosas que más nos bloquea cuando tenemos un problema es la frustración. Queremos encontrar una solución de forma inmediata. Nos obsesionamos con que las cosas cambien cuanto antes. Queremos recuperar el control. Y cuanto más intentamos forzar la situación, más tensión generamos. Desde ese estado resulta muy difícil acceder a nuevas posibilidades. La mente se vuelve rígida. Las emociones se intensifican. Y la percepción se estrecha. Sin embargo, cuando aceptas sinceramente que no tienes la solución en ese momento, algo cambia. La tensión disminuye. La resistencia desaparece. Y muchas veces surge una idea, una oportunidad o una perspectiva que antes no podías ver. A veces crees que aceptaremos cuando encuentres la solución. Sin embargo, muchas veces ocurre justo al revés: cuando aceptas que todavía no tienes la solución, empiezas a verla. No porque la aceptación cree mágicamente una respuesta, o porque el problema haya desaparecido, sino porque al dejar de luchar contra el problema o la realidad que no quieres vivir recuperas la claridad necesaria para percibir opciones que antes quedaban ocultas por la frustración, el miedo o la necesidad de control. Un ejemplo real de aceptación Hace algún tiempo acompañé en consulta a una mujer que había iniciado su propio negocio. Era madre de un niño, estaba divorciada y esa actividad profesional era su única fuente de ingresos. Sin embargo, el negocio no terminaba de funcionar. La situación le generaba una enorme preocupación porque para ella era vital que saliera adelante. Cada día invertía más energía intentando que funcionara. Y cuanto peor iban las cosas, más resistencia sentía hacia la posibilidad de tener que cerrarlo. No podía aceptarlo La sola idea le producía angustia. Mientras estaba viviendo esto, su hijo desarrolló un ganglión en la mano derecha, un pequeño bulto producido por una acumulación de líquido sinovial. Tras consultar con el pediatra, y conocer el diagnóstico, sospechó de que lo que ella estaba viviendo podía estar somatizándolo su hijo. Sabemos que cuando los niños son pequeños existe una fuerte vinculación emocional con sus padres, a veces observamos que expresan a través de su cuerpo conflictos que están presentes en el entorno familiar. Pero esta es otra historia. Durante la sesión tomó conciencia de algo importante. No estaba sufriendo únicamente porque el negocio no funcionara. También estaba sufriendo porque se resistía completamente a la posibilidad de que tuviera que cerrarlo. Era algo inaceptable para ella. Cuando pudo reconocerlo y entrar en una aceptación profunda de la situación, ocurrió un cambio interno. Dejó de luchar. Cesó en intentar controlar el resultado. Dejó de pelearse con una posibilidad que no quería contemplar. No porque le gustara. No porque estuviera de acuerdo. Simplemente porque reconoció que no podía seguir viviendo en guerra con esa posibilidad. Y

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Constelaciones familiares

Constelaciones Familiares: Liberar lo que no es tuyo

Constelaciones familiares: acceder al origen para transformar lo que cargas Constelaciones Familiares: Liberar lo que no es tuyo ¿Alguna vez has sentido que estás viviendo una situación que no sabes explicar? ¿Has repetido relaciones, emociones o patrones familiares que parecen no tener un origen claro en tu propia historia? A veces sabemos perfectamente que queremos cambiar algo, incluso hemos intentado hacerlo de muchas maneras, pero seguimos reaccionando de la misma forma. Como si hubiera algo dentro de nosotras que siguiera funcionando con una información que no hemos elegido conscientemente. En mi trabajo, cuando detrás de un problema aparece una carga relacionada con la historia familiar, utilizo las constelaciones familiares como una de las herramientas para acceder a esa información inconsciente y generar un cambio desde el origen. Pero mi forma de trabajar con las constelaciones es diferente a la que probablemente hayas visto. No utilizo representantes. Tampoco necesitamos muñecos. El trabajo sucede directamente en la experiencia interna de la persona. ¿Qué son las constelaciones familiares? Las constelaciones familiares son una herramienta de exploración de los vínculos y dinámicas que pueden existir dentro de un sistema familiar. Quien dio visibilidad a la importancia del sistema familiar y a como lo vivido por una generación podía condicionar a la descendencia fue el alemán Bert Hellinger. Para Hellinger es esencial recuperar el equilibrio del sistema familiar para que estos descendientes puedan soltar la carga emocional que no les corresponde y vivir realmente su vida. Y los principios que deben recuperar este equilibrio los llamó Los Órdenes del Amor Hellinger parte de la idea de que nuestra historia no comienza únicamente en el momento en que nacemos. Formamos parte de un sistema familiar y recibimos una determinada información, unos patrones de relación, unas creencias y unas formas de interpretar la vida. Algunas de estas experiencias pueden ser conscientes. Otras, en cambio, pueden permanecer fuera de nuestra conciencia y manifestarse a través de comportamientos, emociones, relaciones o situaciones que repetimos sin comprender por qué. Por eso, cuando una persona llega a consulta con un problema, lo primero que hacemos es buscar el origen en su propia historia, pero si ese origen no aparece en sus vivencias o no acaba de resolverse, exploraremos la posibilidad de que exista una memoria emocional relacionada con su sistema familiar. Y aquí es donde las constelaciones pueden convertirse en una herramienta especialmente interesante dentro de un proceso terapéutico. ¿Qué significa que algo sea transgeneracional? Cuando hablamos de transgeneracional nos referimos a aquella información o carga emocional que está relacionada con acontecimientos y experiencias vividas por generaciones anteriores de nuestra familia. Imagina, por ejemplo, una familia en la que murió un bebé y esa pérdida quedó en silencio porque el dolor era demasiado grande para poder expresarlo; una separación traumática tras la muerte inesperada de uno de los miembros de la pareja; el abandono de un progenitor; la exclusión de un bisabuelo por su alcoholismo; o cualquier otro acontecimiento que pudo quedar oculto o sin expresar por vergüenza, miedo o un dolor insoportable. No significa que necesariamente conozcamos esa historia. De hecho, muchas veces no sabemos prácticamente nada de lo que ocurrió varias generaciones atrás. Sin embargo, determinadas experiencias vividas por nuestros antecesores podrían haber dejado una huella emocional que continúa influyendo en generaciones posteriores. Y esa influencia puede aparecer de formas muy diferentes. Puede manifestarse como un miedo que no sabemos de dónde viene. Una sensación de no pertenecer. Una dificultad para construir relaciones. Una necesidad constante de sacrificarnos por los demás. Una sensación de cargar con algo que no nos corresponde. O incluso un patrón que se repite generación tras generación sin que sepamos por qué. En estos casos, no se trata de buscar culpables ni de responsabilizar a nuestros antepasados de lo que nos ocurre. Se trata de comprender qué información estamos sosteniendo y qué función puede estar teniendo en nuestra vida actual. No todo lo que cargas empezó contigo Esta es una de las ideas que considero más importantes cuando trabajamos con el transgeneracional. A veces podemos pensar: Y quizá la respuesta no esté únicamente en lo que te ocurrió directamente. Puede haber una parte de tu historia emocional que necesite ser explorada desde una perspectiva más amplia: la de tu sistema familiar. Esto no significa que todo lo que nos ocurre tenga necesariamente un origen transgeneracional. Ni que nuestros problemas estén determinados por lo que vivieron nuestros antepasados. Significa que, cuando existe una resonancia que no conseguimos comprender desde nuestra propia historia, podemos abrir una vía de exploración diferente. ¿Cómo trabajo las constelaciones familiares? Cuando considero que puede ser necesario acceder a la memoria del transgeneracional, no utilizo representantes para representar a los miembros de la familia. Tampoco utilizo muñecos para construir físicamente el sistema. La propia persona realiza el proceso. A través de diferentes técnicas de acceso a la experiencia inconsciente, acompaño al cliente para conectar con aquello que necesita ser visto y expresado. El objetivo no es reconstruir una historia familiar perfecta ni averiguar exactamente qué ocurrió hace varias generaciones. Ni siquiera saber si ocurrió realmente o no. El objetivo es acceder a la experiencia emocional que está activa en la persona para que pueda ser expresada. Poner palabras al dolor que no pudo ser expresado Hay experiencias que, por las circunstancias en las que ocurrieron, no pudieron ser expresadas. Dolor que no pudo llorarse. Miedo que no pudo compartirse. Pérdidas que no pudieron aceptarse. Enfado que tuvo que reprimirse. Culpa que quedó instalada. Situaciones que tuvieron que ser soportadas en silencio para poder continuar adelante. Cuando exploramos una memoria emocional transgeneracional, buscamos que la persona pueda poner en palabras aquello que hasta ese momento permanecía sin expresar. No se trata de inventar un relato. Tampoco de obligarnos a encontrar una explicación. Se trata de permitir que emerja la experiencia emocional que está vinculada a aquello que estamos trabajando. Y, sobre todo: ¿Qué estoy cargando yo que quizá no me corresponde seguir cargando? Recolocar el sistema para dejar de cargar con lo que

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Endometriosis y biodescodificacion

Endometriosis y Biodescodificación

Endometriosis y biodescodificación ¿Qué es el endometrio y cuál es su función biológica? El endometrio es el tejido que recubre el interior del útero. Su función biológica principal es preparar el cuerpo para un posible embarazo. Cada mes, este tejido: Es, por tanto, un tejido especializado en la acogida, protección y nutrición de una posible vida. ¿Qué es la endometriosis? La endometriosis es una condición en la que aparece tejido similar al endometrio fuera del útero, en lugares donde no debería estar, como: Este tejido ¿Qué ocurre en el cuerpo (fisiopatología)? A nivel biológico: Con el tiempo, esto puede afectar la estructura y función de los órganos donde se implanta. Endometriosis y Biodescodificación Desde la perspectiva de la biodescodificación, el endometrio está relacionado con: Cuando aparece la endometriosis, se puede interpretar como una alteración en la vivencia de ese espacio de acogida. Conflictos emocionales asociados a la endometriosis 1.- Necesidad de salir del hogar para poder desarrollarse Existe una vivencia interna de: Frecuentemente asociado a tener una madre percibida como excesivamente protectora o controlardora. 2.- Conflicto de acogida del hijo fuera de la norma La mujer vive una contradicción interna, ya que hay una parte que tiene un deseo (consciente o inconsciente) de ser madre, pero hay otra parte que no quiere que ese hijo nazca dentro del entorno actual. Esto puede generar la necesidad de “crear otro lugar de acogida” y/o la sensación de no encontrar un entorno, un hogar apropiado para la maternidad. 3.- Vivencia de un entorno familiar “no normal” Hay una percepción interna de que Ejemplos habituales: 4.- Conflicto con la descendencia Este conflicto con los descendientes (hijos, nietos…) está vinculado a que, para la mujer que tiene endometriosis, hay algo en relación a ellos que está fuera de la norma, no es lo que debería ser. Es decir, su vivencia podría ser que sus hijos (reales o simbólicos), nietos, etc no encajan en lo que ella considera como normal. Puede incluir 5.- Vivencias relacionadas con una sexualidad fuera de la norma Percepción de que la propia sexualidad o la sexualidad de los descendientes está fuera de lo que la persona considera aceptable o esperado, de lo que es normal. 6.- Conflicto de nidificación fuera de las reglas Hay una necesidad de crear un hogar propio, pero fuera de las normas establecidas. Vivencia interna: Resumiendo La endometriosis, desde la mirada emocional, puede reflejar una vivencia interna donde: Comprender la endometriosis desde distintos niveles —biológico y emocional— permite abrir nuevas vías de acompañamiento, respetando siempre el proceso individual de cada mujer. Estoy aquí para acompañarte Si al leer este artículo has sentido que algo resuena contigo, es importante que sepas que no tienes que recorrer este proceso sola. La endometriosis no es únicamente una cuestión física. Es un proceso complejo que requiere ser comprendido en profundidad, respetando el ritmo, la historia y la vivencia de cada mujer. Desde mi acompañamiento terapéutico, te ofrezco un espacio seguro donde poder: Si sientes que ha llegado el momento de dar un paso más y quieres trabajar en ti de forma guiada, puedes contactar conmigo para comenzar tu proceso. Para saber más sobre como puedo ayudarte, te invito a descubrir el Método Kíbar que te ayudará a llegar al origen emocional de tu situación y acompañarte en un proceso de cambio profundo y liberador. Si quieres estar al día de toda la info que voy subiendo a la la web, te invito a que te suscribas a mi newsletter y/o a mis canales de difusión para no perderte nada. Imagen de Mar_olivres en Pixabay

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La base de la maduración emocional

La Base de la Maduración Emocional

La base de la maduración emocional En la publicación “Verdadera Maduración Emocional” ya nos adentramos en concepto de maduración emocional y sus consecuencias. Y en este artículo vamos a enfocarnos en qué podemos hacer para empezar a ser adultos responsables de nuestra vida. La base de la madurez: dejar de culpar y empezar a responsabilizarte Aquí está uno de los puntos más importantes: No puede haber madurez sin responsabilidad. Mientras sigas pensando: …seguirás viviendo desde una posición infantil (aunque no lo parezca). Madurar implica entender que: Lo que ocurre fuera no siempre depende de ti, pero lo que haces con eso, sí. Y esto no es culpa, es poder. Porque en el momento en que dejas de culpar, recuperas la capacidad de cambiar tu vida. Señales de que necesitas desarrollar tu madurez emocional Puede que no te hayas planteado nunca este tema, pero hay muchas señales de falta de madurez emocional, entre ellas: Si te ves reflejada en esto, no hay nada “malo” en ti. Simplemente hay una parte que necesita ser mirada, comprendida y transformada. Cómo empezar a madurar emocionalmente (de verdad) No se trata de “forzarte a ser madura”, ni de reprimir lo que sientes, sino de iniciar un proceso de conciencia. 1. Observa cómo reaccionas Empieza a darte cuenta de: La observación es el primer paso para salir del piloto automático. 2. Conecta con lo que sientes (sin huir) Muchas veces reaccionas porque no sabes sostener lo que sientes. Pregúntate: Ahí está la información clave. 3. Identifica el origen emocional Detrás de cada reacción hay una historia. Deja que la respuesta a estas preguntas venga sola. Aquí es donde empieza la verdadera conexión interna. 4. Deja de luchar contra lo que es Una persona madura no se pelea constantemente con la realidad. Aprende a diferenciar: Y empieza a soltar el control donde no tienes poder. Aquí entra un punto clave: la Aceptación Hay procesos que no se resuelven solo con entenderlos. 5. Pide ayuda si lo necesitas A veces necesitas acompañamiento para: Y eso acelera muchísimo el cambio. Madurar es elegir vivir desde la conciencia La madurez emocional no es un destino al que llegas y ya está. Es un camino continuo de: No se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo consciente. Porque cuando empiezas a madurar de verdad: ¿Sientes que sigues repitiendo patrones y no sabes cómo salir de ahí? Seguramente no sea falta de voluntad… sino de acceso a la raíz del problema. En mis sesiones trabajo a nivel inconsciente para encontrar el origen emocional de lo que estás viviendo y transformarlo desde dentro, ya que el inconsciente es la llave del verdadero cambio. Por eso la terapia del inconsciente es tan potente. Porque no se trata de “esforzarte más”, sino de cambiar la programación que está creando tu realidad. Si sientes que es tu momento, puedes ponerte en contacto conmigo y te explico cómo puedo acompañarte en este proceso. Y si quieres estar al día de todas mis publicaciones, suscríbete a mi boletín de noticias o a mis canales de difusión para no perderte nada. Imagen de ish en Pixabay

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Insomnio y Biodescodificación

Insomnio y Biodescodificación

Insomnio y biodescodificación Dormir es mucho más que una función biológica. Dormir implica bajar la guardia, dejar de vigilar y confiar en que nada malo ocurrirá mientras descansamos. Cuando esto no sucede y el sueño se fragmenta o no llega, el cuerpo no está fallando: está protegiendo. Desde la biodescodificación, el insomnio se comprende como un estado de alerta inconsciente mantenido en el tiempo. Una respuesta arcaica de supervivencia que se activa cuando, a nivel profundo, la persona no se siente a salvo para relajarse. El insomnio nos habla de miedos inconscientes. El sentido biológico del insomnio A nivel arcaico, la noche siempre ha estado asociada al peligro. Los depredadores cazan de noche y la oscuridad implica vulnerabilidad. Por eso, cuando el inconsciente percibe una amenaza —real, o simbólica— activa el sistema nervioso simpático y mantiene al cuerpo despierto. En este estado, dormir se vive como un riesgo. La persona entra en un rol de centinela: permanecer en alerta para sobrevivir. Conflictos emocionales asociados al insomnio A nivel inconsciente, el insomnio suele estar vinculado a uno o varios de los siguientes estados emocionales: Aparecen pensamientos internos como: “Si me relajo, estoy perdiendo el tiempo”. “No puedo parar ahora, tengo que seguir”. “Tengo que estar siempre alerta”. El cuerpo obedece esta programación y mantiene el estado de vigilancia. Tipos de insomnio y su lectura emocional La forma en la que se manifiesta el insomnio aporta información muy valiosa sobre el conflicto subyacente. Insomnio de despertares nocturnos: Personas que se duermen con facilidad pero se despiertan a las dos o tres horas. Suele estar relacionado con el miedo a la muerte. El cuerpo se despierta para comprobar que sigue vivo, como si necesitara verificar su existencia. Insomnio de conciliación: Personas que no consiguen dormirse o tardan mucho en hacerlo. Aquí aparece claramente el conflicto del centinela: permanecer despierto para vigilar de dónde puede venir el peligro. El sistema nervioso simpático se mantiene activo para controlar y prevenir que la amenaza se repita. Estas personas suelen dormirse únicamente cuando el agotamiento vence a la vigilancia. Cuando el sueño se asocia a algo negativo En algunos casos, el insomnio se mantiene porque el inconsciente ha vinculado el dormir con una experiencia o creencia negativa. Una pregunta terapéutica clave es: “Si dormir fuera algo negativo, ¿qué sería?” La respuesta permite acceder al imaginario inconsciente de la persona y comprender qué representa realmente el acto de dormir para ella: peligro, abandono, pérdida de control, desaparición, vulnerabilidad… El abordaje terapéutico del insomnio Desde la biodescodificación, se busca comprender por qué la solución de supervivencia es no dormir. Porque aunque parezca contradictorio, el insomnio, al igual que cualquier otro síntoma, es la solución que da tu inconsciente para un problema emocional no resuelto. El acompañamiento terapéutico se centra en: Cuando el inconsciente deja de percibir amenaza, el cuerpo ya no necesita vigilar. Dormir es un acto profundo de seguridad Como ya te comenté, el insomnio no es el problema. Es la solución que encontró el cuerpo para protegerte. Escuchar su mensaje, en lugar de luchar contra él, permite devolverle al sistema nervioso la información que necesita para relajarse. Porque solo cuando una persona se siente verdaderamente a salvo, puede entregarse al descanso. Y el descanso, en el fondo, es una forma de confiar en la vida. ¿Sientes que este enfoque resuena contigo? Llega un momento en el que leer, entender o intentar gestionar el problema deja de ser suficiente. El cambio real empieza cuando decides salir de tu problema y asumir un proceso de transformación profunda. Si padeces de insomnio y quieres dejar de vivir así, te invito a descubrir cómo el Método Kíbar puede ayudarte a comprender el origen emocional de tu situación y acompañarte en un proceso de cambio profundo y liberador. Y si para ti tienes sentido el origen emocional de la enfermedad o de los patrones repetitivos, y sabes que detrás del síntoma hay procesos inconscientes activos, puedes acompañarme en mis canales de difusión para no perderte nada. Si sientes que ha llegado el momento de trabajar tu caso en profundidad, puedes iniciar el proceso con una sesión informativa previa, donde revisaremos tu situación y valoraremos el enfoque más adecuado. Contacta conmigo y da el primer paso hacia una vida con mayor libertad emocional. Imagen de 영훈 박 en Pixabay

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El dolor en biodescodificación

El Dolor en Biodescodificación

El dolor en biodescodificación El dolor es una de las experiencias más difíciles de sostener. No solo por la sensación física, sino por el impacto emocional que supone convivir con algo que limita, interrumpe y desgasta. Muchas personas viven con dolor persistente o recurrente sin que exista una causa médica clara que lo explique por completo. Han hecho pruebas, han buscado diagnósticos y, aun así, el dolor continúa. Desde la biodescodificación, este tipo de dolor no se interpreta como un error del cuerpo, sino como una forma de expresión de un conflicto emocional profundo que no ha podido resolverse de otro modo. Dos tipos de dolor a) Dolor con origen orgánico Existe dolor que es consecuencia directa de una lesión, una inflamación o una patología identificable. En estos casos, el dolor no se considera un conflicto en sí mismo, sino la manifestación lógica de un proceso biológico real. Eso no excluye que el estado emocional influya en cómo se vive el dolor o en su evolución, pero el origen es orgánico. Cuando el dolor es consecuencia de otra patología o lesión, trabajaremos sobre el conflicto emocional del problema que genera el dolor porque el dolor sólo es una consecuencia, no es el problema real. b) Dolor sin causa médica clara (dolor idiopático) Hablamos de dolor idiopático cuando: Desde la biodescodificación, este tipo de dolor está vinculado a un conflicto emocional activo en el inconsciente. El cuerpo utiliza el dolor como vía de expresión cuando no existe otra forma de resolver internamente lo que se está viviendo. Los conflictos emocionales del dolor En el dolor sin causa orgánica clara aparecen, de forma muy precisa, dos grandes conflictos. No son simbólicos ni generales: son experiencias internas muy concretas. – Contacto no deseado o impuesto: “tengo que soportar esto” Este conflicto aparece cuando una persona vive una situación de la que no puede escapar y que no desea vivir. Hay una imposición muy fuerte de algo o de alguien. Se expresa internamente como:“tengo que aguantar”,“no puedo decir que no”,“no quiero estar en esta situación, pero no tengo opción”. Ejemplos habituales: El cuerpo somatiza esta vivencia de contacto no deseado en forma de dolor. – Separación vivida como un desgarro: “me han arrancado algo y es desgarrador” Este conflicto aparece cuando la persona siente que le han arrancado algo o a alguien, y lo vive como algo desgarrador. Puede ser algo real como una parte del cuerpo y ahí hablamos del miembro fantasma, pero también puede ser algo virtual, como un miembro de la familia. El dolor aparece como expresión de esa vivencia de “me han quitado algo que no puedo soportar perder, me han arrancado una parte de mí, de mi integridad”. El dolor aumenta cuando luchas contra él Existe un fenómeno muy frecuente en personas con dolor persistente: cuanto más luchan contra el dolor, más aumenta. Esto ocurre porque, a nivel inconsciente, el dolor se vive también como un contacto impuesto. El diálogo interno suele ser:“No quiero este dolor”,“No lo soporto”,“Quiero que se vaya, quiero dejar de sentir este dolor”. Ese rechazo genera un nuevo conflicto de contacto: no quiero estar en contacto con esta sensación. El resultado es que el cuerpo intensifica la señal de dolor. La aceptación como gestión del dolor Aceptar el dolor no significa resignarse ni rendirse. Significa dejar de luchar contra la experiencia sensorial. Cuando la persona deja de vivir el dolor como un enemigo, el conflicto de contacto impuesto con el dolor se desactiva. Esto, por sí solo, no resuelve el conflicto de origen, pero reduce la intensidad del dolor y permite que el cuerpo salga del estado de lucha constante. Desde ahí, es posible abordar el conflicto inconsciente que mantiene el síntoma activo. El dolor en biodescodificación Para la biodescodificación el dolor no es un castigo ni es casualidad. Es una señal de que algo en la vida de la persona está siendo vivido como una imposición o como una pérdida desgarradora.No se trata de silenciar el dolor, sino de comprender qué experiencia interna lo activó y transformarla en un nivel más profundo.Cuando el conflicto se resuelve, el cuerpo ya no necesita mantener la señal. ¿Te resuena esta información? Llega un momento en el que leer o analizar deja de ser suficiente. El cambio real comienza cuando decides salir del problema y dar un paso hacia la sanación. Si sientes que detrás de tus síntomas hay procesos inconscientes activos y quieres avanzar, te invito a descubrir cómo el Método Kíbar puede ayudarte a comprender el origen emocional de tu situación y acompañarte en un proceso de cambio profundo y liberador. Y si para ti tienes sentido el origen emocional de la enfermedad o de los patrones repetitivos, y sabes que detrás del síntoma hay procesos inconscientes activos, puedes acompañarme en mis canales de difusión: Si sientes que ha llegado el momento de trabajar tu caso en profundidad, puedes iniciar el proceso con una sesión informativa previa, donde revisaremos tu situación y valoraremos el enfoque más adecuado. Contacta conmigo y da el primer paso hacia una vida con mayor libertad emocional. Imagen de Tobias Albers-Heinemann en Pixabay

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TOC Y BIODESCODIFICACIÓN

TOC y Biodescodificación

TOC y biodescodificación El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es una condición que suele generar un gran sufrimiento interno en quienes lo viven. Más allá de los comportamientos visibles, existe una intensa lucha emocional que, en muchas ocasiones, no es comprendida ni siquiera por la propia persona. ¿Qué es el TOC según la medicina alopática? Desde la medicina convencional, el Trastorno Obsesivo Compulsivo se define como un trastorno de salud mental caracterizado por: Algunos ejemplos habituales son comprobar repetidamente si una puerta está cerrada, lavarse las manos de forma excesiva, contar, ordenar o repetir determinadas acciones siguiendo reglas muy concretas. El enfoque alopático suele centrarse en el tratamiento farmacológico y en la terapia cognitivo-conductual, con el objetivo de reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida. TOC y Biodescodificación Desde la biodescodificación, el TOC no se interpreta como un fallo o una patología en sí misma, sino como una solución inconsciente de supervivencia ante vivencias emocionales intensas que no han sido resueltas, es decir, tengo una necesidad emocional que todavía no he cubierto y la solución es el TOC. Conflictos Emocionales Base del TOC Desde el paradigma de la biodescodificación, para que una persona desarrolle un trastorno de comportamiento, deben estar activos dos conflictos emocionales muy fuertes, que bloquean emocionalmente los dos hemisferios cerebrales e impiden una respuesta emocional adaptativa, es decir, la persona ha tenido dos impactos emocionales intensos y como consecuencia de ello no puede dar una respuesta emocional ni desde su energía femenina ni desde su energía masculina. Entonces, en el Trastorno Obsesivo compulsivo es un trastorno de comportamiento y se dará cuando se presenten los dos conflictos base más un tercer conflicto que determinará el TOC. Estos conflictos base son: 1.- Conflicto de desorganización del territorio La persona vive internamente la sensación de: “Me siento desorganizado en mi territorio.” El “territorio” no se limita a un espacio físico, puede ser cualquier cosa: Existe una vivencia profunda de incapacidad para organizar, o estructurar ese territorio, lo que genera una sensación constante de bloqueo o frustración. 2.- Conflicto de invasión del territorio El otro conflicto base es: “Me siento invadido en mi territorio y no puedo poner límites. No puedo marcar los límites de mi territorio” La persona siente que alguien o algo invade su espacio, sus tiempos, sus decisiones o su intimidad, y que no puede defenderse ni evitarlo. Esta vivencia genera una gran carga de estrés, impotencia y tensión interna. Tercer conflicto: el que da forma al comportamiento obsesivo A estos dos conflictos base se añade al menos un tercer conflicto emocional, que es el que va a determinar la forma concreta del TOC, es decir, el comportamiento repetitivo que la persona necesita realizar para sentirse momentáneamente segura. Este tercer conflicto aporta el “matiz” del trastorno. El TOC como intento de recuperar el equilibrio emocional Desde esta visión emocional, el TOC no aparece para dañar a la persona, ni amargarle la vida, sino para ayudarla a sobrevivir emocionalmente cuando el sistema inconsciente no encuentra otra salida. Abordar el TOC desde el origen emocional Cuando se trabaja únicamente sobre el comportamiento, el alivio suele ser parcial o temporal. Para generar un cambio profundo y sostenible, es necesario ir al origen emocional inconsciente. El Método Kíbar permite identificar y liberar los conflictos emocionales que están en la base del trastorno, desbloqueando la vivencia interna que mantiene el TOC como solución de supervivencia. A través de un trabajo emocional y profundo con el inconsciente, es posible: ¿Sientes que este enfoque resuena contigo? Si convives con un TOC o reconoces en ti patrones obsesivos que limitan tu bienestar, es posible que tu inconsciente esté pidiendo una solución diferente. Te invito a descubrir cómo el Método Kíbar puede ayudarte a comprender el origen emocional de tu situación y acompañarte en un proceso de cambio profundo y liberador. 👉 Contacta conmigo y da el primer paso hacia una vida con mayor libertad emocional. Imagen de ivabalk en Pixabay

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El Mundo Exterior No Existe

El Mundo Exterior No Existe

El Mundo Exterior No Existe ¿Y si te dijera que todo lo que crees que ocurre “fuera” de ti, en realidad sucede dentro? Esta idea, tan desconcertante como impactante, es la que nos propone Christian Flèche en su libro “El mundo exterior no existe”. Y, desde la Descodificación Biológica, tiene una profunda coherencia con la forma en que comprendemos los síntomas, los conflictos y las experiencias de la vida. Tu mundo exterior refleja tu mundo interior Desde la perspectiva de la Biodescodificación entendemos que la vida no se vive desde fuera hacia dentro, sino al contrario. Todo lo que vemos, sentimos o interpretamos es una proyección de nuestro universo interno. Esta idea desarrollada por Christian Flèche en su libro “El mundo exterior no existe”, nos invita a mirar más allá de las apariencias para descubrir que nuestra realidad no es objetiva, sino profundamente subjetiva y simbólica. El único conflicto: El Rechazo de la Realidad Christian Flèche escribe: “No hay más que un único conflicto: el rechazo de la realidad.” Cuando nos resistimos a lo que es, entramos en un conflicto interno. Esa lucha entre “lo que sucede” y “lo que creo que debería suceder” activa mecanismos inconscientes que buscan protegernos del sufrimiento. Mundo Exterior – Mundo Interior “El mundo exterior no existe, sólo existe el mundo interior” Todo lo que percibimos pasa por el filtro de nuestras creencias, emociones y memorias inconscientes.Dos personas pueden vivir la misma situación y experimentarla de formas completamente distintas. ¿Por qué? Porque no vemos las cosas como son, sino como somos. “Nuestras creencias filtran todo lo que procede del mundo exterior y nos imponen comportamientos.” Cada mirada, cada reacción, cada emoción que surge frente a los demás, habla más de nuestro universo interno que del acontecimiento en sí.   La realidad es la proyección de nuestras creencias “Si estuviéramos todos en contacto con el mundo real, lo veríamos todos de la misma manera.” Pero no lo vemos igual, porque interpretamos. Nuestra mente da significado a cada experiencia según lo que hemos vivido, aprendido o temido. Por eso, ante una misma situación, una persona puede sentir amenaza y otra oportunidad. No reaccionamos al mundo, sino a nuestra percepción del mundo. “Lo más asombroso, quizá, es tomar conciencia de que nunca reaccionamos a algo exterior: reaccionamos a algo interior.” Esto cambia todo. Deja de haber culpables fuera, y por lo tanto está en nuestra mano transformar la realidad y empezar a vivir la vida que realmente queremos. El síntoma, el mensajero del alma Para el psicobioterapeuta, el cuerpo nunca se equivoca. No desarrollamos una enfermedad al azar, o por casualidad. Siempre hay una vinculación entre el síntoma y el conflicto emocional. “El síntoma que aparece en nuestro cuerpo evita siempre algo peor.” Un síntoma no es un enemigo, sino una solución de emergencia que el inconsciente crea para disminuir el nivel de estrés. “El objetivo de todos nuestros comportamientos es disminuir el nivel de estrés.” Cuando comprendemos el sentido biológico del síntoma, cuando le damos espacio y lo escuchamos, podemos liberar el conflicto que lo originó. El inconsciente, ese piloto silencioso “En realidad, tu consciente, el pasajero del coche, no ha elegido nada de todo eso; tu inconsciente sí. El que te pilota es él.” Nuestro inconsciente es el gran director de nuestra vida. Nos guía a través de emociones, sensaciones, relaciones y circunstancias que tienen un único propósito: mantenernos vivos y en coherencia con nuestras creencias más profundas.Por eso, cuando queremos transformar nuestra vida, el trabajo no está fuera, sino dentro.No se trata de cambiar el mundo, sino de transformar la mirada con la que lo vemos. Cuando cambias dentro, todo cambia fuera El mundo exterior no es más que un espejo. Cada persona que encontramos, cada dificultad que enfrentamos, refleja algo que necesita ser comprendido y transformado en nuestro interior. Al mirar dentro con consciencia, dejamos de ser víctimas de las circunstancias y nos convertimos en creadores de nuestra realidad. El viaje hacia la sanación no comienza fuera, sino en la intimidad del alma. Como dice Christian Flèche, “el mundo exterior no existe… sólo existe el mundo interior.” Recomendación Este libro es para leer y releer con una mente abierta a un cambio profundo de creencias y, sobre todo, del sentido de nuestra existencia. Es un recordatorio que muestra que el poder de cambiar el mundo no está en lo que sucede, sino en la interpretación emocional de lo que vives. Si cambias la interpretación emocional, cambiará tu realidad. 🌿 Te recomiendo este libro como Psicobioterapeuta especialista en Descodificación Biológica de las enfermedades por la Escuela de Christian Flèch. Y si quieres saber más sobre mí te invito a conocer el Método Kíbar. No trabajo desde la lógica consciente, sino desde la mente inconsciente, accediendo a la raíz emocional que mantiene el conflicto activo para liberar el sufrimiento y restaurar el equilibrio. Espero que disfrute de esta lectura, y si sientes que puedo ayudarte a salir de tu problema, no dudes en ponerte en contacto conmigo y estaré encantada de escucharte. Foto de José M. Reyes en Unsplash

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