Querer es poder: ¿Siempre es así?
Querer es poder: ¿Siempre es así? ¿Alguna vez has querido algo con todas tus fuerzas y, aun así, no lo has conseguido? ¿Te has preguntado por qué algunas personas parecen alcanzar sus objetivos con facilidad mientras otras, por mucho esfuerzo que hagan, sienten que siempre encuentran obstáculos en el camino? Seguramente te suena la frase: «Querer es poder». Una frase aparentemente motivadora que busca impulsarte a perseguir tus sueños. Pero ¿qué ocurre cuando quieres algo de verdad y no lo consigues? Muchas personas terminan sintiéndose frustradas, insuficientes o incluso culpables. Llegan a pensar que no se han esforzado lo suficiente o que hay algo mal en ellas. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. Vivimos en una sociedad que nos hace creer que el esfuerzo es suficiente para conseguir cualquier objetivo. Pero la realidad emocional y biológica muestra algo diferente. El problema no suele ser la falta de voluntad, sino que ese deseo consciente puede estar en conflicto con programas mucho más profundos que operan desde el inconsciente. Entre querer y poder existe una gran diferencia Este es el tema que abordamos en el programa Aprendiendo a Vivir junto a Santiago Domingo. Y, para mí, la conclusión principal es clara: Querer algo no garantiza poder conseguirlo. Al menos, no cuando ese deseo existe únicamente en la mente consciente. Porque una parte de ti puede querer avanzar, cambiar o conseguir algo, mientras otra parte más profunda está generando resistencia sin que seas consciente de ello. Y es precisamente ahí donde suele encontrarse el verdadero bloqueo. Cuando el deseo consciente y el inconsciente no están alineados Desde la biodescodificación observamos constantemente esta situación. Una persona dice: Sin embargo, por más que lo intenta, los resultados no llegan. ¿Por qué? Porque no basta con querer algo desde la mente consciente. Si en el inconsciente existen creencias de no merecimiento, miedo al fracaso, miedo al éxito, lealtades familiares o conflictos emocionales sin resolver, la persona estará enviando mensajes contradictorios. Una parte quiere avanzar y otra está intentando protegerte de un peligro. Para que algo pueda manifestarse de forma natural en tu vida debe existir coherencia entre: Si existe contradicción interna, el sistema activará un freno invisible. No porque seas incapaz. Sino porque tu inconsciente interpreta que avanzar puede implicar un peligro. Por ejemplo: Y mientras ese conflicto siga activo, aparecerán bloqueos, procrastinación, autosabotaje o sensación de estar luchando constantemente contra una pared. El verdadero valor de no alcanzar lo que deseas Entonces, si querer no es suficiente, ¿para qué sirve? Precisamente para mostrarte dónde están tus bloqueos. Cuando deseas algo profundamente y no consigues alcanzarlo, no significa que seas incapaz. Muchas veces significa que hay algo dentro de ti que necesita ser tenido en cuenta. El deseo no cumplido o no alcanzado se convierte en una señal. Una oportunidad para preguntarte: Porque, en ocasiones, ni siquiera perseguimos deseos que nacen realmente de nosotros. ¿Realmente es lo que quieres? Muchas personas persiguen objetivos que, en realidad, no son propios. Quieren una profesión porque es una tradición familiar. Quieren determinado estilo de vida porque es lo que se espera de ellas. Quieren demostrar que son válidas. Quieren reconocimiento. Quieren aceptación. Pero eso no significa que sea su verdadero deseo. Por eso una de las preguntas más importantes que podemos hacernos es: ¿Esto que quiero nace realmente de mí o nace de una necesidad de aprobación, reconocimiento, seguridad o validación? A veces creemos que perseguimos un objetivo cuando, en realidad, estamos intentando cubrir una necesidad emocional mucho más profunda. La presión de tener que conseguirlo Otro de los grandes problemas de la idea de que «querer es poder» es la enorme presión que genera. Porque si creemos que podemos conseguir cualquier cosa deseándola lo suficiente, y poniendo mucho esfuerzo, cuando no lo logramos tendemos a concluir que hemos fallado o fracasado. Nos juzgamos. Nos desvalorizamos. Pensamos que no somos suficientemente buenos. Nos comparamos con otros, y con su éxito. Y entramos en una lucha constante con nosotras mismas. Sin embargo, la vida no funciona así. Cada persona tiene una historia, unas experiencias, unas heridas emocionales y unos aprendizajes diferentes. Compararnos con otros tampoco tiene sentido porque nadie está recorriendo exactamente el mismo camino. Cada persona es única. Intentar replicar el éxito ajeno ignorando nuestra propia historia interna suele conducir a más frustración y más sufrimiento. A veces el exceso de deseo también bloquea Esto puede resultar sorprendente. Pero muchas veces cuanto más necesitas conseguir algo, más difícil se vuelve. Cuando pones demasiada presión sobre un objetivo sueles estar intentando cubrir una carencia interna, y conseguirlo se convierte en algo vital. Y desde esa necesidad aparecen: Y no llega lo que quieres. Esa tensión interna termina bloqueando precisamente aquello que intentas alcanzar. Por eso resulta tan importante preguntarse: Muchas veces descubrimos que: Y cuando sanas esa necesidad interna, tu relación con el objetivo cambia completamente. Entonces, ¿qué puedes hacer? No se trata de renunciar a tus sueños. Tampoco de resignarte. Se trata de comprender que el camino no consiste únicamente en esforzarse más. A veces el siguiente paso no es hacer más. Es mirar hacia dentro. Observar qué parte de ti está frenando aquello que conscientemente deseas. Preguntarte qué miedo, qué creencia o qué conflicto emocional puede estar activándose. Porque cuando tomas conciencia del origen del bloqueo dejas de luchar contra nosotros mismos y empieza la transformación. Y cuando alineas tus deseos con lo que piensas, lo que sientes y lo que hay grabado en tu inconsciente, las posibilidades cambian por completo. Muchas veces aquello que parecía imposible empieza a fluir de una manera mucho más natural. Un nuevo enfoque para tu vida Quizá sea el momento de preguntarte: ¿Qué es eso que llevo tiempo queriendo conseguir y todavía no he logrado? Y, sobre todo: ¿Qué parte de mí puede estar impidiéndomelo? Querer es poder, pero bajo una condición fundamental: que exista coherencia interna. No se trata de magia ni de repetir afirmaciones positivas. Se trata de comprender y transformar aquellas programaciones inconscientes que siguen condicionando
Querer es poder: ¿Siempre es así? Leer más »









